Meditación
Por qué meditar?
La meditación, una antigua práctica arraigada en las tradiciones budista e hindú, se ha convertido en un faro de tranquilidad en nuestro bullicioso mundo moderno. Ya sea que busque aliviar el estrés, impulsar la atención plena o fomentar el crecimiento personal, la meditación puede ser una práctica transformadora.
Qué es meditación?
La meditación es una práctica mental que promueve la relajación, genera energía interna y fomenta un profundo estado de serenidad. Implica enfocar tu mente para lograr un estado mentalmente claro y emocionalmente estable.
Meditar es, fundamentalmente, sentarse en silencio, y sentarse en silencio es, fundamentalmente, observar los movimientos de la propia mente. Observar la mente es el camino. ¿Por qué? Porque mientras se observa, la mente no piensa.
Cuanto más vacíos estemos de nosotros mismos, más llena dentro de nosotros. El vacío de sí, el olvido de sí, está en proporción directa con el amor a los demás. La meditación es una manera para purgar el apego; «Debes vaciarte de todo lo que no eres tú», esa es la invitación que se escucha permanentemente cuando se medita.
Solo en lo que está vacío y es puro puede entrar Dios. Por eso entró
Jesucristo en el seno de la Virgen María. Estamos llamados, o así es al menos como yo lo veo, a esta fecunda virginidad espiritual.
La meditación significa estar en un no-hacer. La meditación es un estado de estar con uno mismo. Es un estado de estar en su propio ser.
Meditación es una disciplina.
Meditar no es difícil, lo difícil es querer meditar.
La razón por la cual la mayoría de las personas que han intentado la meditación han llegado a la conclusión de que es muy difícil o imposible es porque están tratando de hacerlo.
En la meditación no hay que buscar algo para mí misma como me planes, proyectos etc.…que hay que buscar en la meditación es Dios.
No se trata de dejar la mente en blanco o vacía sino de la absoluta aceptación de lo que la mente es.
En la meditación: poner totalmente en manos de Dios. señor me ocupo de ti, tu ocúpate de tus problemas.
¿Cuánto tiempo deberías meditar?
La duración de sus sesiones de meditación depende en gran medida de sus preferencias y horarios personales. Como principiante, puede resultarle difícil meditar durante más de unos minutos. Esto es perfectamente normal. Comience poco a poco, tal vez con sólo cinco minutos por día, luego aumente gradualmente su tiempo de meditación a medida que su comodidad y habilidad crezcan. La clave es la constancia: es mejor meditar durante un período más corto todos los días que durante un período más largo de forma esporádica.
En la medida que uno medita más, hay mayor capacidad de concentración, de dominio de sus pensamientos, se van dando espacios de silencio.
Cuando no va cosa bien en la meditación, “Señor, fue una meditación poca satisfactoria, pero hice lo que pude y por eso estoy contenta”. Mi meditación fue tiempo ofrecida a Dios.
Pues el mayor enemigo suele ser un buen libro. Como no puedo meditar, como no puedo rezar, cojo un buen libro y no pierdo el tiempo, lo aprovecho muy bien.
Y hay que acostumbrarse a perder el tiempo, a estar con Dios, sin decir nada, sin pensar nada, sin hacer nada, ¡voy a perder el tiempo por ti!, es un sacrificio muy agradable a Dios y tiene una recompensa muy grande, aquel a quien Dios le “entra en Dios”.
Lo importante es la pureza de intención, es decir “querer entregar tu tiempo al Misterio. Es un regalo que haces del tiempo, no es perderlo.
Meditar es custodiar es proteger y amar lo que Dios ha puesto en nuestras manos. Guardar, meter en el alma lo que Dios nos da, Como María que guardaba las cosas de Dios en su corazón.
Los frutos no se ven en la meditación sino en la vida cotidiana.
Consejos para la meditación
- Cree un espacio exclusivo: busque un lugar tranquilo y cómodo donde no lo molesten. Crear un espacio dedicado a la meditación promueve la concentración, establece una rutina, reduce las distracciones y promueve la seguridad emocional. Encender una vela o incienso puede indicarle a tu cerebro que estás a punto de sentarte a meditar.
- Elija el momento adecuado: el tiempo es importante porque puede afectar la calidad y eficacia de su práctica. El ritmo de cada persona varía: algunas personas están más alertas y receptivas por las mañanas, mientras que otras pueden encontrar que la noche es más propicia para la relajación. Meditar cuando estás naturalmente más relajado o concentrado puede hacer que sea más fácil entrar en un estado meditativo y mantenerlo. Además, encontrar un horario constante en tu rutina puede ayudar a establecer la meditación como un hábito y hacer que sea más fácil de mantener.
- Comience con sesiones cortas: comenzar con sesiones cortas de meditación puede ser increíblemente beneficioso para los principiantes. Hace que la práctica sea accesible y manejable, reduciendo el riesgo de frustración o agotamiento. Comenzar con solo unos minutos cada día permite a los principiantes aumentar gradualmente su concentración y familiarizarse con la práctica. A medida que se sientan más cómodos, podrán ampliar la duración de sus sesiones.
- Sea paciente consigo mismo y con el proceso: comprenda que su mente divagará y eso está bien. La práctica de volver a centrarte en la meditación es lo que realmente importa. Recuerda también que te llevará tiempo ver los frutos de tu trabajo; Los resultados de la meditación no son inmediatos.
Finalmente, la Meditación en silencio es un trabajo = luchar por la Luz.
Esto es muy importante porque a veces se asocia la meditación a la paz, y es verdad que la meditación te puede dar mucha paz, pero no sin haber pasado por grandes luchas.